El fascinante arte de Oaxaca y el papel de los colibríes

Si se está planteando ir a Oaxaca para esta época de principio de año y disfrutar en una ciudad mágica de tradiciones tan espectaculares como la de la Rosca de Reyes o pasar una temporada en un lugar nuevo para iniciar con el pie derecho este ciclo nuevo repleto de aventuras le informamos que está iniciando por el paso correcto, al estar en el blog de uno de los mejores hoteles de lujo en Oaxaca podrá conocer de primera mano todo acerca de esta ciudad al norte de México y maravillarse con las miles de posibilidades de aventura que le aguardan aquí.

El día de hoy vamos a centrarnos en uno de los mayores exponentes de la cultura oaxaqueña y de los atractivos turísticos más interesantes para los turistas extranjeros y que vienen de otros estados de la República: el arte, en especial la pintura y todo lo que tenga que ver con dibujo, fotografía y demás representaciones artísticas. En primer lugar, debe saber que Oaxaca es el centro cultural más importante de México, es la cuna de las tradiciones y el lugar más representativo en cuanto a costumbres ancestrales se refiere.

Esto se debe a que en esta zona se reunieron, de manera simultánea, muchas culturas que poseían sus propias creencias, tradiciones y costumbres, en lo que hoy es una ciudad, en el pasado fue un pueblo dedicado al comercio y al intercambio de saberes, en el momento en el que llegaron los españoles, esta civilización se mantuvo ligeramente aislada por sus condiciones geográficas y por ello la cultura se pudo transmitir con más fuerza de generación en generación y no morir en medio de la «europeización» del continente.

Cuando las personas llegan a Oaxaca reciben el impacto de una sociedad que conoce de tradiciones y que siempre tratará de demostrarlo en cada puesto, restaurante, hotel boutique en Oaxaca, calle, plaza, museo, pared o artesanía que se encuentren por el camino. Uno de esos exponentes de la cultura fue Francisco Toledo; o tan solo hay que ver las celebridades que vieron su origen en esta ciudad a través del Taller Tamayo.

Toda la tradición cultural en México es fascinante, pero en particular en la ciudad de Oaxaca no se limita a ser protagonista en alguna iglesia o encerrarse en un museo; en este lugar el arte se respira, se ve, se lee y se vive en todas partes. La diversidad cultural en Oaxaca brinda todo un universo de posibilidades, alternativas que explican aspectos trascendentales de nuestra vida y que mediante un dibujo, una fotografía o alguna de las once lenguas tradicionales que aún se emplean hoy en día.

Cuando usted busca en internet alguna obra de un pintor originario de Oaxaca no sólo evidenciará una visión del mundo, sino que tendrá ante sus ojos la percepción de cientos de culturas diferentes, interactuando entre sí y dándole un verdadero significado al aura mágica que transmite Oaxaca. Al ver estos logros artísticos, comprenderá que el valor cultural de este lugar trasciende de simples recuerdos para convertirse en una visión compleja de la vida misma.

Muchos movimientos alrededor del mundo buscan globalizar o, mejor dicho, hegemonizar una cultura universal en la que en realidad nadie se vea representado y simplemente se reflejan ideologías políticas que un grupo de personas quieren imponer e industrializar; pero si el ejemplo de supervivencia de las culturas de Oaxaca durante la conquista aún persiste, es porque en cada rincón, incluso en el interior de los hoteles boutique en Oaxaca, se busca mantener las tradiciones y no dejar morir lo que ha persistido durante miles de años.

¿Qué tienen que ver los colibríes?

Por otro lado, una de las curiosidades artísticas más representativas en Oaxaca es que en una gran parte de las pinturas, dibujos y fotografías, así sean muy pequeños, siempre encontrará alguno que otro colibrí. La historia de esta constante es tan curiosa como fascinante; se dice que un pintor oaxaqueño, aún adolescente, paseaba en autobús por una carretera no tan concurrida; el calor era insoportable ese día y el ronroneo constante del vehículo hacía que poco a poco se fuera quedando dormido.

Antes de caer ante la tentación del sueño, los gritos alarmados de un par de ancianos llamaron la atención del joven pintor, no hablaban su lengua natal, pero al ser una de las once lenguas de Oaxaca, pudo reconocer algunas palabras que indicaban que habían visto un aviso de mal presagio en el inusual vuelo de un colibrí. Con el bus detenido, el adolescente bajó junto con los adultos quienes se alejaron convencidos de que algo malo iba a suceder. Ciertamente tuvieron razón, el bus se desbarrancó y cobró la vida de las personas, el mal presagio se había cumplido.

Para la cultura maya, que también se asentó en esta zona de México, los colibríes son mensajeros entre el mundo de los vivos y los muertos, pero no siempre es mal presagio, de hecho su aleteo alerta a los vivos para que puedan continuar con su vida, y por eso es tan usado en el arte de Oaxaca: como símbolo de un mensaje esperanzador, qué con la inclusión de las visiones de otras culturas asentadas en esta ciudad se ha transformado en belleza y libertad; y de la ilustración más sencilla de la cultura oaxaqueña.

Como representantes de los hoteles de lujo en Oaxaca nos comprometemos a brindarle a los turistas interesados en viajar a esta ciudad todos los datos representativos que hacen parte de nuestra cultura y así atraerlos a que conozcan más con sus propios sentidos.

La experiencia comienza en el Hotel el Callejón, uno de los hoteles de lujo en Oaxaca más influyentes en la conservación de la cultura; reserve una habitación visitando nuestro sitio web o escribanos sus dudas a través del correo reservaciones@hotelelcallejon.com.

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